Google Chrome ha sido, sin lugar a dudas, el gran protagonista en la evolución del mercado de los navegadores web durante los últimos quince años. Lo que comenzó como una alternativa ligera y rápida a Internet Explorer en 2008, se ha convertido en 2025 en un gigante con el 66 % de la cuota de mercado mundial. Esta supremacía ha llevado al Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) a exigir a Google que se desprenda de su navegador, acusando a la compañía de abuso de posición dominante y prácticas monopolísticas.
Un análisis histórico muestra cómo Chrome ha ido desplazando progresivamente a competidores que, en su momento, parecían intocables. En 2010, Internet Explorer seguía siendo el líder absoluto con un 59 % de cuota de mercado, seguido por Firefox con un 30 %, mientras que Chrome apenas alcanzaba un 7,5 %. Cinco años después, en 2015, el navegador de Google ya había dado un salto gigantesco hasta alcanzar el 48 %, reduciendo a Internet Explorer a un 15,7 % y relegando a Firefox al 11,8 %.

La tendencia se consolidó en 2020, con Chrome ocupando el 64 % del mercado y Safari creciendo hasta un 18 %, mientras que Firefox y Edge quedaban muy por detrás. Para 2025, la situación es aún más clara:
Navegador | 2010 | 2015 | 2020 | 2025 |
---|---|---|---|---|
Chrome | 7,5 % | 48 % | 64 % | 66 % |
Safari | 4,4 % | 13,2 % | 18 % | 18 % |
Firefox | 30 % | 11,8 % | 4 % | 2,63 % |
Internet Explorer | 59 % | 15,7 % | 1,5 % | 0,8 % |
Edge | 0 % | 2,6 % | 7,6 % | 0 % |
Opera | 2,2 % | 1,9 % | 2,3 % | 2,05 % |
Otros | 0,9 % | 6,8 % | 2,6 % | 10,52 % |
Este ascenso meteórico de Chrome no solo se debe a su calidad y velocidad, sino también a acuerdos multimillonarios de Google con fabricantes de dispositivos y operadores, que han garantizado la preinstalación del navegador en prácticamente todos los smartphones y ordenadores con sistema Android o Windows.
La presión del Departamento de Justicia
Ante esta situación, el DOJ ha decidido intervenir, acusando a Google de prácticas monopolísticas que han «sofocado la competencia y distorsionado el mercado». La petición es clara: que Google venda Chrome a un competidor que haya sido previamente investigado y aprobado por las autoridades regulatorias para evitar nuevos escenarios de concentración de poder.
Según el DOJ, la única forma de restaurar la competencia real en el mercado de los navegadores es mediante la venta forzosa de Chrome, lo que permitiría a otros actores, como Firefox, Brave o nuevos proyectos emergentes, ganar protagonismo y ofrecer alternativas a los usuarios.
Google, por su parte, defiende su posición alegando que la fragmentación de Chrome podría perjudicar la experiencia de los usuarios y la seguridad de la navegación web. No obstante, el gigante tecnológico se enfrenta a un proceso judicial que podría marcar un antes y un después en la regulación de los monopolios tecnológicos.
Un posible cambio de paradigma
Si el juez Amit P. Mehta acepta la solicitud del DOJ y obliga a Google a desprenderse de Chrome, el mercado de navegadores podría experimentar el mayor cambio en más de una década. La ruptura del monopolio de Google abriría oportunidades para que otros navegadores recuperen terreno y se impulse una mayor innovación y diversidad en el ecosistema web.
La resolución de este proceso será determinante para el futuro de la navegación en Internet y podría sentar un precedente histórico en la lucha global contra el poder excesivo de las grandes tecnológicas.
Fuente: Noticias Redes Sociales